• Telf: (34) 952 200 185
  • info@labomac.es

Blog Laboratorio Labomac

Conozcamos el "Bimi" y sus propiedades

May 18 2018

El bimi, como se le conoce aquí en España, es el resultado del cruce natural entre dos especies de plantas crucíferas: el brócoli y la col china. Su aspecto recuerda mucho al de sus predecesoras, sobre todo en el ramillete. En cambio, su tallo es muy similar al de otra verdura igual de saludable, el espárrago. Una apariencia que guarda, además, infinidad de beneficios. También se le puede encontrar con el nombre de broccolini.

A primera vista, podríamos decir que el bimi es una versión más estilizada del brócoli. Tiene un tallo más largo y tierno que acaba en una cabeza más pequeña que la de su hermano mayor. Es de un sabor más delicado y hasta se come crudo sin problemas; si decidimos pasarlo por la sartén o cocerlo, hay que tener en cuenta que su tiempo de cocción es más reducido. Una de las capacidades del bimi es que su fecha de caducidad una vez envasado es mucho más larga que la del brócoli.

Posee hasta diez nutrientes esenciales entre los que se encuentran el zinc, cobre, ácido fólico, potasio, manganeso, hierro, magnesio y las vitaminas C, D, B6 , K y  E .

Además, es rico en antioxidantes, fibra dietética, ácido graso Omega-3 y glucosinolatos, un agente anticancerígeno propio de la especie. También incluye isotiocianatos, un grupo funcional que ayuda a erradicar las células tumorales del organismo.

Al igual que el resto de hortalizas crucíferas, el bimi es una fuente de compuestos fenólicos con función antiinflamatoria y antibacteriana. Dentro de los cuales destacan los flavonoides, que presentan un efecto antitumoral de suma eficacia. La misma que los prebióticos que ayudan a alimentar la flora intestinal.

También previene y controla las enfermedades cardiovasculares y metabólicas y  previene la formación de cataratas.

Otra propiedad es que su composición es más fácil de absorber por el cuerpo humano que el brócoli o la coliflor. Posee un sabor dulce y suave, con un tallo similar al de un espárrago. Las flores de la parte superior de este nuevo híbrido poseen un mayor contenido de fibra dietética, proteína total y minerales lo que hace que el Bimi sea más saciante y ayuda a eliminar residuos.

Es un alimento fantástico para drenar el organismo, regular la tensión y eliminar líquidos, convirtiéndose en el aliado perfecto en las dietas de adelgazamiento.

La gran cantidad de vitamina C que incluye en su composición refuerza el sistema inmunológico, que protege el organismo de los microbios y las bacterias. Además, favorece que las células produzcan más energía.

El calcio, hierro y la vitamina D colaboran para mantener la salud de los huesos y previenen de  la osteoporosis.

La fibra mejora el tránsito intestinal, reduce el riesgo de estreñimiento y protege al individuo del cáncer de colon.

Tiene un índice calórico bajo

 

Cómo podemos comerlo?

Bimi es muy fácil de cocinar, aunque también da pie a la imaginación de los más virtuosos en la cocina. Se puede preparar como quieras. Tan sólo tendrás que abrir la bandeja y cocinarlo entre tres y cinco minutos.

Crudo: Ideal para añadir el ensaladas y tostadas o para preparar riquísimos batidos. Al ser 100% comestible, podrás comerte del florete al tallo.

A la plancha: Con tan sólo cinco minutos en la plancha, tu paladar podrá degustar todos los matices de esta verdura. Añade un poco de aceite de oliva virgen extra, una pizca de sal y añádelo como guarnición de carnes y pescados.

Salteado: ¿Te gusta la pasta pero no quieres acabar añadiéndole alimentos que la vuelva muy grasienta? Muy fácil, saltea el Bimi en una sartén durante unos cinco minutos, únelo a la pasta y no necesitará echar mano de ninguna salsa.

Al vapor: Ideal para cremas y platos con guarnición cocinada al vapor.

Visto 339 veces
Valora este artículo
(0 votos)

About The Author

Labomac

Olga Aguilera Cortés es la directora de Laboratorio Labomac en Málaga, Licenciada en Farmacia por la Complutense de Madrid y Especializada en Análisis Clínicos y rotación en Microbiología en el Instituto de Salud Carlos III.